Así encuentran los ciudadanos el camino más corto entre A y B

Me gusta:

Compartir:

CAMINOS DEL DESEO: LOS SENDEROS ILÍCITOS QUE DESAFÍAN A LOS URBANISTAS.

Cuando las ciudades carecen de las vías para los peatones, la gente vota con los pies Todos hemos estado allí, quieres un atajo – para la parada de bus, oficina o tienda de la esquina- pero no hay diseñado un sendero. Otros antes que tú ya aplastaron el césped, o tomaron un atajo a través de un seto. Piensas, ¿Por qué no? Así va la lógica de «caminos del deseo«- descrito por Robert Macfarlane como «caminos y senderos hechos a lo largo del tiempo por los deseos y los pies de los caminantes, especialmente esos caminos que van en contra del diseño o planificación´´; él llama esto « caminos del libre albedrio´´. El New Yorker ofrece otros nombres: « camino de las vacas, camino de piratas, senderos sociales, kemonomichi (caminos de las bestias), chemins de l’âne (caminos de los burros) y Olifantenpad (caminos de los elefantes)». JM Barrie describe esto como «Caminos que se han hecho solos».

Reddit tiene hilos sobre el camino del deseo, decenas de miles de personas, deleitándose con los más misteriosos o ilógicos que parecen. Pueden formarse en cualquier lugar, desde los rincones aparentemente olvidados de las ciudades hasta los terrenos de los gobiernos nacionales, como ha estado pasando alrededor del congreso nacional de Brasil; Algunos están tan bien establecidos que son visibles en Google Maps.

Los caminos del deseo se han descrito como ilustración de «la tensión entre lo autóctono y el entorno construido y nuestra relación con estos´´. Porque suelen formarse en zonas donde no hay aceras, Se puede considerar que «indica [el] anhelo» de los que desean caminar, una forma de que «los habitantes de la ciudad «contesten» a los planificadores urbanos, dando su opinión con los pies».
Pero además de relevar el camino con menor resistencia, también revela donde la gente evita pisar. Si tu caminas por la misma ruta durante años, te pica el gusanillo de salirte de la pista, aunque sea unos pocos metros, es algo con lo que probablemente se identifique. Es esta idea la que ha llevado a una revistaacadémica a describirlos como un registro de «desobediencia civil».
En lugar de descartar o incluso castigar al peatón travieso colocando vallas o barandillas para bloquear los paseos «ilícitos», algunos urbanistas trabajan para incorporarlos dentro de los entornos urbanos. Esto coincide con el pensamiento de Jane Jacobs, defensora de la configuración de las ciudades en torno a las líneas de deseo, que dijo «No hay ninguna lógica que pueda superponerse a la ciudad; la gente la hace, y es a ella… a quien debemos ajustar nuestros planes».

 

El arquitecto y urbanista Riccardo Martini toma los caminos del deseo muy seriamente. Ha visto muchas pruebas de cuando no se hace. « Alguien se ha gastado una fortuna en poner escalones de granito con un trozo de paisaje al lado, y la gente ha subido la cuesta porque su cerebro le dice que es la forma más rápida de hacerlo, aunque se embarre», dice. «Las líneas de deseo presentan pruebas sobre el movimiento, lo cual es importante».
Marini lleva décadas trabajando con el urbanista Danés Jan Gehl, famoso por situar a las personas y su interacción con el espacio en el centro de su trabajo. Los caminos del deseo consisten en «escuchar un lugar», y Marini lo hace: incluso ha elaborado mapas de chicles y colillas de cigarrillos de Regent Street, en Londres, para ayudar a determinar dónde colocar los bancos.

El uso de este tipo de pruebas para informar la planificación no es del todo nuevo. Muchos campus universitarios han esperado a ver por dónde optan sus estudiantes y profesores antes de añadir pavimento. La Universidad Estatal de Michigan fue una de esas instituciones, y su campus es ahora un agradable tablero de dibujo visto desde arriba.
En los 90`s, el arquitecto holandés Rem Koolhaas encabezó uno de los ejemplos más conocidos, dejando que las pisadas de los estudiantes informaran su plan para el Instituto Tecnológico de Illinois. También se sabe que los hospitales responden a los senderos producidos orgánicamente: en los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., los senderos que se desarrollaron en los años 60, 70 y principios de los 80 pasaron a ser pavimentados.
También hay precedentes históricos. Según algunos expertos en urbanismo, Broadway fue la primera línea de deseo de la ciudad de Nueva York, siguiendo el camino de los nativos americanos Wickquasgeck, que se cree que era la ruta más corta entre los asentamientos precoloniales de Manhattan que evitaba los pantanos y las colinas. Según Marini, Broadway es el único camino que queda y que «no ha sido borrado por la red europea que se ha superpuesto a él».

Como tal, las líneas de deseo pueden revelar las raíces de las ciudades. «Cuando no se desvanecen, o hasta que se desvanecen», escribe Erika Luckert en un artículo en el que traza las líneas de deseo de la ciudad canadiense de Edmonton, «[sirven] no sólo como caminos, sino también como registros históricos, haciendo evidentes los patrones de pisadas del pasado y permitiendo que el pasado informe directamente al presente». Marini señala el Cowgate de Edimburgo, del que dice que originalmente era «una línea de deseo expresada por un pastor o un pastor y sus animales [que viajaban] de la granja al mercado».
Para Andrew Furman, profesor en diseño interior y arquitectura de la universidad de Ryerson en Toronto, que lleva años analizando las líneas de deseo, nos dicen algo sobre «el interminable deseo humano de tener elección. La importancia de que nadie te prescriba el camino». En una ciudad fuertemente construida, hay «reglas sobre el uso de los espacios públicos y público-privados», dice. Los caminos del deseo consisten en «no seguir el guion», lo que él llama una «resistencia». «Un individuo puede realmente escribir su propia historia. Es algo realmente poderoso si tienes esa agencia para moverte».
Me señala un pasaje del libro de Rebecca Solnit sobre la historia del caminar, Wanderlust: «Caminar es un modo de hacer el mundo además de estar en él».

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

EnglishFrenchGermanHindiSpanish