POLICARPA - LABORATORIO URBANO DE INNOVACIÓN

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Una aproximación a los impactos de la pandemia en asentamientos informales
Caso de estudio barrio Policarpa Salavarrieta – Cartagena de Indias.
[Stephania Martinez Ruiz[*]]

[*] Geógrafa, Mág en Estudios Urbano-Regionales, Consultora e investigadora Buro DAP

Un asunto que cobra gran relevancia dentro de las reflexiones de esta publicación concierne a las implicaciones que ha tenido la pandemia y sus medidas sanitarias en los asentamientos de origen informal. Para este caso, se realizó de manera sistemática una encuesta específica en el barrio Policarpa Salavarrieta, donde se ha establecido un laboratorio urbano en el que la fundación Buro DAP ha venido trabajando los últimos años en la ciudad de Cartagena de Indias, específicamente. La encuesta contó con un total de 11 preguntas que buscaron abordar los componentes socioeconómico, de conectividad (inclusión, exclusión, vulnerabilidad a la luz de las infraestructuras de conectividad y la relación hábitat, medio ambiente – salud pública en el barrio. La metodología incluyó la opción de respuesta mixta, según la búsqueda de cada pregunta, integrando la modalidad respuesta abierta, cerrada (de priorización/categorizadas) y de contenido (opinión, identificación y motivación). El universo de esta encuesta fue de 30 hogares seleccionados en proporción a los tres subsectores del barrio. Los resultados de la aplicación de la encuesta se presentan en los apartes siguientes del texto [2].

Policarpa, como se le conoce comúnmente, se encuentra ubicado al sur de la Ciudad de Cartagena y se empezó a configurar como solución a una serie de fenómenos sociales, económicos y políticos que en la década de los 80 afectó a la población colombiana [3], tales como el crecimiento urbano desmesurado, acompañado de las múltiples movilizaciones y desplazamientos forzados del campo a la ciudad a causa de la violencia que se vivía en la época. La ciudad de Cartagena no fue ajena a estas problemáticas y fue así como un grupo de campesinos desplazados de diferentes lugares del país y habitantes hacinados de otros barrios cercanos a la zona,

buscando una mejor calidad de vida, decidieron asentarse a las afueras de la ciudad (Buro DAP, 2019). Ubicación que se vería potencializada por la instalación de la zona industrial de la ciudad llamada Mamonal, en ese polígono de interconexión entre las vías de acceso de primer nivel y accesos remotos a la Bahía de Cartagena, entre otros ejes conectores regionales.

La relevancia radica, justamente, en que este tipo de contextos enfrentaban ya limitadas condiciones en el desarrollo de la vida digna de sus habitantes. Según las Naciones Unidas, al menos un tercio de la población urbana global sufre de condiciones de vida inadecuadas. La misma ONU-Habitat ha sido insistente al respecto, en sus informes se puede constatar cómo, para el caso de Latinoamérica y el Caribe, los asentamientos informales presentan insuficiencia de cobertura en servicios urbanos básicos, como la oferta de agua potable, de sistemas de saneamiento o alcantarillado adecuados, áreas de habitabilidad suficientes o integradas a la red de espacio público y equipamientos de la ciudad, así como bajos índices de tenencia legal de la tierra (ONU-Habitat, 2003, 2016).

Por su parte, Habitat International Coalition (HIC) afirma que son pocos los países que pueden afirmar que no tienen asentamientos informales y aunque el número de personas que viven en ellos varia en gran medida dependiendo de la región, son reconocidos como un fenómeno global. Es así que para el caso de ciudades en el Sur Global hasta el 60 por ciento de la población mantienen condiciones de habitabilidad difíciles y cuando hablamos de informalidad, América Latina, por ejemplo concentra hasta un 25 % de su población urbana

en dichas áreas, claro está porcentajes que varían de acuerdo al país. Más aún, se espera que el número de personas afectadas en estos lugares se duplique para el 2040.

Condiciones precarias de habitabilidad urbana, por supuesto hacen aún más difícil adherirse de manera equitativa a las medidas sanitarias para dirimir los efectos de pandemia global, en tanto son características que actúan paralelamente como determinantes socio ambientales y que, por tanto, ponen en aumento el riesgo de morbilidad y mortalidad de enfermedades contagiosas, como la producida por la COVID-19 (Lilford, y otros, 2017).

 

Un contexto socioeconómico vulnerable

El impacto diferencial de la pandemia de acuerdo a las condiciones socioeconómicas de la población nos conduce a ampliar el espectro de observación sobre los efectos en el corto plazo de la pandemia en asentamientos de origen informal, ergo, vulnerables de la ciudad de Cartagena. Y, en este sentido, partiendo de los datos arrojados para la dimensión socioeconómica, se encuentra que más del 90% se encuentra en el rango de edad productiva, entre los 18 y 65 años. Además, que las personas encuestadas hacen parte de hogares cuya composición indica que se tiene al menos más de una persona a cargo. En el caso de las parejas con hijos, resultan ser padres jóvenes, con no más de 30 años.

Los gráficos siguientes (imagen N°1 e imagen Nº 2) muestran datos de caracterización social, económica y demográfica de la población encuestada.

 

A estos primeros datos, hay que agregarle, de manera estricta el nivel de ingresos que poseen estos núcleos familiares y la ocupación laboral que presentan los encuestados. En el caso de la ocupación, de la muestra de encuestados, los resultados arrojan que el 30% cuenta con vinculación laboral formal, el 50% se dedica a actividades económicas informales y el 7% ni cuenta con ningún tipo de vinculación laboral. Los datos tomados no son más alentadores en cuanto a el nivel de ingresos, puesto que de las familias alcanzadas, el 70% sólo cuentan con un salario mínimo (el cual oscila entre $877.803 en el 2020 y $908.526 para el 2021), el 30% cuentan con menos de un salario mínimo y que se relaciona directamente con las personas que se dedican a actividades de empleo informal. Ninguna encuestado reporto contar con más de un salario mínimo.

CONECTIVIDAD Y EL ACCESO A LAS REDES DE COMUNICACIÓN: ALTAS EXPECTATIVAS, BAJA COBERTURA.

Ahora bien, autores como Manuel Castells, entre otros académicos han enfatizado la importancia de internet para los diferentes colectivos y movimientos sociales actuales (Castells, 2003). Dados las medidas sanitarias, el confinamiento hizo que la conectividad, acceso y disposición de redes de conectividad tomaran una alta relevancia en las agendas locales, tanto en la mitigación de los posibles efectos negativos o de las limitaciones en la continuación de las actividades laborales y académicas (tanto de los niveles de educación básica como superior). Este hecho ha generado una movilización social renovada e innovadora en el espacio digital, a pesar de la profunda brecha digital en las ciudades (Duque, Ortiz, Samper, & Millan, 2020).

Para el caso del barrio Policarpa, los resultados siguen siendo lamentables. Tan sólo el 13% de los encuestados manifiestan tener acceso a internet mientras que el 87% aún singue sin contar con este servicio. En contraste, el 30% considera importante y el 70% muy importante contar con el acceso a la conectividad del internet. Ninguno de los encuestados se encuentra poco importante o sin importancia contar con el servicio de internet.

HABITAT, PAISAJE, MEDIOAMBIENTE URBANO: IMPACTOS EN LA VIVIENDA Y EL ESPACIO PÚBLICO.

Otro aspecto muy importante está relacionado con la percepción que tienen los habitantes de su entorno inmediato, la escala a la cual se adhieren en tanto se superan las medidas de confinamiento. En este sentido, para el 40% el “frente de la casa” es el espacio más importante del barrio, concerniente a la sección o acceso vial más remota.

Sí se pone esto en red, el espacio público constituido por la red vial barrial sigue cobrando mayor vitalidad y relevancia en las discusiones de la planeación y que debería ser tenía en cuenta en la agenda local de intervenciones urbanas.

Para el 17% ningún espacio dentro del barrio es el más importante, el 13% considera que su casa lo es, para el 10% el campo resulta serlo, la terraza de la casa lo es para el 7%, si bien es espacio propio de la vida personal/privada, en la cultura cartagenera es de uso común dentro de su vida social. Finalmente, lugares como la Iglesia, las canchas y el barrio La Ternera y la calle principal del sector Las Flores fue la respuesta de 3% de los encuestados. La mayoría de las preferencias están relacionadas a espacios con los mejores sistemas de ventilación, bien sea natural o mecánica.

Lo anterior conduce a dos asuntos que son muy importantes, en términos de participación y tejido comunitario. El primero de ellos, responde a la preferencia de mejoras requeridas por la población al momento de la encuesta, el 37% manifiesta que estas deberían ser aplicadas a las unidades de vivienda (teniendo en cuenta que el barrio requiere de adecuaciones especiales dada su morfología y propensión de inundación), y el 63% indica que cualquier oportunidad de mejora debería disponerse para subsanar las necesidades barriales.

Pasando a otro ámbito, el de la vivienda, los espacios más importantes comienzan con la habitación, con un 50 % de preferencia, seguido por la sala con un 35 %. La cocina, seguido por el patio y terrazas (frente a las fachadas) son los espacios con menor importancia para la comunidad encuestada. Llama la atención esta información al contrastarla con las respuestas de personas de otros segmentos socioeconómicos, particularmente los más favorecidos. Se evidencia que a mayor ingreso, se valora mayoritariamente espacios como la cocina, el patio la terraza, contradictoriamente los menos valorados para los de menos ingresos.

Se les solicitó, además de responder dónde debía darse prioridad a las posibles mejoras, enumeraran en orden cuál sería la necesidad más urgente para resolver. Ver imagen N°3 a continuación.

Según los datos recopilados, se encontró que para la mayoría, lo primero debe ser la intervención y adecuación del sistema de alcantarillado (disposición sanitaria de los pozos de acopio), seguido por la mejora de la movilidad y/o conectividad (ampliación de rutas de transporte), la intervención y arreglos requeridos de los Parques barriales, incluidas las canchas y espacios para el ocio, así como la mejora de las condiciones de los andenes e interconectares para la movilidad peatonal. El empleo, aunque urgente y vital, se ubica en el cuarto lugar, se considera que no por falta de relevancia sino porque los anteriores asuntos vienen siendo históricamente las afectaciones más delicadas y los escenarios de más difícil gestión para la comunidad.

Continua la mejora de las viviendas, en términos de estructura, estado sanitario de los baños y adaptación para la mitigación de los periodos de inundación. Finalmente, se tiene la disposición o ampliación de las redes de cobertura de internet, en otros, se tiene la construcción del puesto de salud para la atención primaria en el sector y el CAI de policía

El segundo asunto fue rastrear el estado de las relaciones en el tejido social de la comunidad del barrio, una vez empezaron las medidas sanitarias y los efectos particulares de la pandemia en la salud de los habitantes. Afortunadamente, para el 0% empeoró, para el 20% ha mejorado y para el 80% la relación con los vecinos se ha mantenido igual.

 Fotografía de puente peatonal en Policarpa, BuroDAP, 2020

Fotografía de vivienda en Policarpa. Fuente: BuroDAP, 2020

Principales hallazgos y discusiones

El escenario completo pone y afirma que la pandemia del COVID-19 agrava las vulnerabilidades y desigualdades de socioambientales, económicas y de salud que enfrentan los pobres de las zonas urbanas (French, y otros, 2020), específicamente las de origen informal, lo que provoca una reevaluación del enfoque actual en las mejorar estos asentamientos, desde los tomadores de decisiones como desde el apoyo que pueda brindar la academia al respecto. Incluso, porque las medidas de prevención de COVID-19 más básicas, como lavarse las manos (suministro limitado de agua), distanciamiento social (vida de alta densidad) y trabajar desde casa (sobre todo desde los empleos sector formal), no son posibles para los residentes de asentamientos informales (Corburn, y otros, 2020).

En suma, la pandemia también ha puesto de relieve claramente la interconexión de la salud de todos los residentes urbanos, lo que ha hecho que se tome conciencia de la difícil situación de los pobres de las zonas urbanas que sufren de manera desproporcionada (French, y otros, 2020). La desconexión física con el resto de la ciudad, como es el caso del barrio Policarpa Salavarrieta, no asegura menor exposición de contagio, en tanto la empleabilidad se da, en la mayoría de los casos, mediante labores que requieren contacto directo entre las personas, en efecto, la baja cobertura de internet intuye bajos o nulos índices de teletrabajo.

Además, pese a esfuerzos como el de este reporte,  la demora que se presentan en la publicación oficial de información crucial o la insuficiencia de datos obstaculizan las respuestas asertivas y rápidas que se puedan dar para que la toma de decisiones pueda basarse en la evidencia epidemiológica en tiempo real, datos territoriales de cobertura por sectores y en la sistematización del conocimiento de las organizaciones sociales -así como del seguimiento que estas puedan tener- sobre las condiciones de vulnerabilidad y exposición de la población frente a la pandemia. Esto, teniendo en cuenta las recomendaciones de los autores Duque, Ortiz, Samper, & Millan en su texto “Mapping repertoires of collective action facing the COVID-19 pandemic in informal settlements in Latin American cities” fortalecer la capacidad estructurada en la coordinación de acciones efectivas en los asentamientos informales.

Finalmente, otra de las recomendaciones que podemos retomar, luego de apreciar estos resultados específicos de este informe, es la de ajustar los enfoques de actuales de compresión de la esfera urbana informal, dado que puede resultar insuficiente o, más bien, requerir de una transformación coherente con las demandas y necesidades puntuales que exaltó la pandemia. En el artículo “Informal settlements in a COVID-19 world: moving beyond upgrading and envisioning revitalisation” los autores articula una visión o enfoque que tomando en cuenta los marcos conceptuales tradicionales, y proponen tres principios básicos de comprensión e intervención en contextos urbanos informales: salud planetaria, transdisciplinariedad y un componente enfocado en las personas -redes comunitarias-, para estimular la reflexión teórica y crítica. Nuestro objetivo es reconceptualizar los enfoques arraigados que perpetúan la pobreza y la vulnerabilidad urbanas, hacia una práctica de revitalización de asentamientos informales más justa en un mundo COVID-19 (French, y otros, 2020)

Esto permitiría articular la gestión de la comunidad, los colectivos y organizaciones barriales, con la gestión de iniciativas, mejoras y adecuaciones barriales que haya lugar. Como se menciona en otros apartados de este documento/libro, esto aumentaría las opciones para que la pandemia sea una oportunidad para impulsar el concepto barrial y la planeación de la ciudad desde la escala micro

 

Notas:

[2] Ver Anexo 1. Tabla de Estructura de la encuesta específica para el barrio Policarpa Salavarrieta-Cartagena.

[3] Esto lo han abordado los estudios sobre la configuración de las ciudades colombianas, especialmente su crecimiento exponencial en áreas marginales, empobrecidas o como producto de la alta demanda de alojamiento y oportunidades de desarrollo para las familias migrantes. Sí se desea ampliar este asunto se puede consultar: “Procesos urbanos y territoriales” (Castillo de Herrera, Mercedes [editora], 2009). Y en “La gestión del suelo urbano en Cartagena de Indias: Herramienta planificadora contra la marginalidad y el in-urbanismo” (Villarreal Molina, 2009).

Referencias:

Buro DAP. (2019). Diagnostico participativo- Policarpa Urban Lab. Cartagena: Fundación Buro DAP.

Castells, M. (2003). Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, 1(4), 0.

Castillo de Herrera, Mercedes [editora] ; Torres Tovar, Carlos Alberto [director]. (2009). Procesos urbanos informales y territorio : ensayos en torno a la construcción de sociedad, territorio y ciudad / Grupo de investigación Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Artes. Maestría en Hábitat.

Corburn, J., Vlahov, D., Mberu, B., Riley, L., Caiaffa, W., Rashid, S., . . . Ayad, H. (2020 ). Slum Health: Arresting COVID-19 and Improving Well-Being in Urban Informal Settlements. Journal of urban health, 97, 348–357. doi:10.1007/s11524-020-00438-6

Duque, I., Ortiz, C., Samper, J., & Millan, G. (2020). Mapping repertoires of collective action facing the COVID-19 pandemic in informal settlements in Latin American cities. Environment & Urbanization, 32(2), 524-546. doi:10.1177/0956247820944823

French, M., Ramirez-Lovering, D., Sinharoy, S. S., Turagabeci, A., Latif, I., Leder, K., & Brown, R. (2020). Informal settlements in a COVID-19 world: moving beyond upgrading and envisioning revitalisation. Cities & Health. doi:10.1080/23748834.2020.1812331

Lilford, R., Oyebode, O., Satterthwaite, D., Melendez-Torres, G., Chen, Y.-F., Mberu, B., . . . Ezeh, A. (2017). Improving the health and welfare of people who live in slums. Series, the health of people who live in slums 2. The lancet, 559–570. doi:10.1016/S0140-6736(16)31848-7

ONU-Habitat. (2003). The challenge of slums: global report on human settlements. United Nations Human Settlements Programme

Villarreal Molina, H. (2009). La gestión del suelo urbano en Cartagena de Indias: Herramienta planificadora contra la marginalidad y el in-urbanismo. En S. Padilla Galicia, Urbanismo informal. Mexico D.F.: Universidad Autonoma de México.

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